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miércoles, 6 de mayo de 2009

Regreso a los 70's.



Qué pasaría si de repente te despertaras viviendo en los 70's?
Para muchos esto podría ser un shock, pero para otros, que idealizamos esos tiempos denominados retro, podría ser una experiencia de la que no querríamos despertar nunca.

Paredes de papel pintado, camisas de cuello de pico y discos de vinilo. Aquello fue una época muy auténtica.

En 2001, Televisión Española empezó a emitir Cuéntame, cuyo éxito se debe sin duda al riguroso revival de esos años.

La BBC en el año 2006, lanzó la serie Life On Mars, en la que un teniente de la policía de Manchester, sufre un atropello, y recupera la consciencia en 1973.

Es un viajero en el tiempo, o está soñando mientras sufre un coma profundo? Esto es lo que tendrá que resolver mientras se mete en el papel de un policía de la época.

Ahora, nos llega a las pantallas de tv, dos versiones de la serie de la BBC.

Antena 3, produce La Chica de Ayer. La versión españolizada, ambientada en Madrid - justo en plena Transición - y protagonizada por Ernesto Alterio.

Para los afortunados que posean el Canal Plus, se estrena Life on Mars versión USA, con Harvey Keitel en el papel del capitán de policía y el Nueva York de los 70 telón de fondo.

Sin duda el fuerte de Life On Mars – La Chica de Ayer en su versión española - es su ambientación, con esa estética y esa múscica pop tan genial, que puede generar alguna lagrimilla nostálgica a más de uno.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Vuelven los vampiros
















Si hay un personaje o monstruo que se haya usado por el cine en incontables ocasiones, ese sin duda es el vampiro.
Desde Nosferatu, pasando por el gran Drácula de Bela Lugosi o el menos grande de Christopher Lee - carne de serie B -, los vampiros han sido una excusa perfecta para mezclar historias de amor con el terror. El vampiro es un personaje capaz de acojonar al más pintado a la vez que enamorar a la chica más guapa del lugar.
Con todo esto, en los años 80 surgió una nueva ola, que suponía la reinvención del género vampírico. Películas como Jóvenes Ocultos o Noche de Miedo, daban una mirada más joven, cómica y moderna de los chupasangres.

Ahora después de un cierto paréntesis - con la floja propuesta de Buffy Cazavampiros de por medio - los vampiros modernos regresan con fuerza, con dos propuestas.
La primera propuesta, llega a la gran pantalla y viene avalada por un gran éxito reciente de la literatura juvenil - con un gran paralelismo al fenómeno Harry Potter -, cuya primera entrega nos llega con el título de El Crepúsculo. Una de vampiros de instituto que, reinventa los vampiros y promete arrasar con una legión de seguidores, con una trama infalible en estos tiempos que corren, con el auge de las series de tv adolescente.

La segunda propuesta vampírica, viene en forma de serie - de momento en España sólo disponible en las plataformas de televisión por cable -, y es una propuesta mucho más adulta, oscura, políticamente incorrecta y subida de tono. True Blood, del creador de la genial A Dos Metros Bajo Tierra, apuesta por enseñarnos más colmillos y mucha más sangre que en El Crepúsculo, partiendo de la idea de una "salida del armario" general de los vampiros y el inicio de la integración de estos a la sociedad. El escenario, esa américa profunda que tanto juego dá con esas gasolineras y bares de carretera.









De las dos propuestas, este aspirante a crítico de cine, se queda con la segunda sin dudarlo, pues no está uno en edad de engancharse a los amoríos y peleas de adolescentes.

domingo, 5 de octubre de 2008

Los Chicos Malos de Madison Avenue.


En este blog de cine, caben sin duda las series de televisión, que en muchos casos parecen ser más cine que el que se proyecta en muchas salas.
Empezando por el guión, y pasando por su calidad de producción, tienen el añadido de recuperar o dar la oportunidad a actores olvidados o ignorados por el cine y el público en general.

Mad Men es la serie que me ha tenido pillado recientemente. Una serie que relata las vidas de unos publicistas neoyorquinos, de los años 60. En aquellos tiempos, las mejores agencias de publicidad se ubicaban en la Avenida Madison de Nueva York, donde los propios publicistas se autodenominaban así: mad men.

Traduciendo al castellano el apodo, estos "hombres malos", lo eran no sólo por los efectos de sus campañas de publicidad -embaucaban a los consumidores con sus trucos- sino más bien -según sugiere la serie- por su mal comportamiento. Pero cómo no ser un mal chico, en una sociedad de lo más clasista, racista y machista.

Hay en Mad Men, una ambientación que evoca al universo de la genial película de Billy Wilder, El Apartamento. La diferencia es que aquí, el protagonista, es un brillante ejecutivo-creativo, que además de mujeriego, es un fumador y un bebedor empedernido. Aunque en el fondo, acabamos por sentir la misma compasión que sentimos por el personaje que bordó Jack Lemmon en la película de Wilder.

Para el que escribe estas líneas, ha sido un placer degustar la primera temporada de esta serie, como el que goza de saborear un buen whisky de malta.

jueves, 1 de febrero de 2007

El nuevo cine de Hollywood


Parece que el cine de Hollywood está cambiando. Han exprimido tanto el negocio que ya no dá para más.
Las últimas andanadas de la industria de la montaña mágica, nos vinieron en forma de grandes epopeyas (Señor de los Anillos, Troya, El Reino de los Cielos), de adapataciones de series (Los Angeles de Charlie, Corrupción en Miami...) y de adaptaciones de comics (X-Men, Spiderman, Superman, V de Vendetta...)Y he de reconocer que como últimamente, para mí, ni frio ni calor, nada que aportar de verdad.

Pero paralelamente en Hollywood, los estudios han empezado a volcarse en la producción de series de televisión. Lo que se está llamando ya, la edad de oro de las series de televisión. Series de una calidad excepcional (desde luego si las comparamos con series como la de Steve Urkel), y con actores, y guiones increibles. Los Soprano, House, A dos Metros Bajo Tierra, etc...me dejan dos ideas muy claras: la sensación de que el cine desaprovechó a magníficos actores y que desde luego la gente está empezando a preferir sentarse delante de la televisión, a ver una serie de nueva generación, antes que pagar 5 euros para tragarse una soporífera peli made in Hollywood.